Inicio / Notas / Curiosidades
Nota Curiosidades

Las raíces ocultas del tenis: 5 curiosidades que explican por qué jugamos como jugamos

De golpear la pelota con la mano al “love”, el misterio del 40, la pelota amarilla y el blanco de Wimbledon: detrás de cada golpe, de cada marcador y de cada pelota hay una historia.

SDT
Por Mauro Jung
13 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Grabado antiguo de un partido de jeu de paume

El tenis es un deporte elegante, lleno de tradición, historia y ciertas normas que, vistas desde hoy, pueden resultar bastante curiosas.

Pero si miramos hacia atrás, descubrimos que muchas de sus reglas, costumbres y tradiciones tienen detrás historias sorprendentes: antiguas prácticas francesas, teorías medievales, modas de la época victoriana e incluso la llegada de la televisión a color.

Detrás de cada golpe, de cada marcador y de cada pelota hay una historia.

Hoy quiero compartirte cinco curiosidades que demuestran que el tenis tiene mucha más vida e historia de la que imaginamos.

1. Cuando el tenis se jugaba con la mano

Mucho antes de que existieran las raquetas de grafito, las cuerdas sintéticas o las canchas modernas, uno de los antecesores del tenis se practicaba en Francia bajo el nombre de Jeu de Paume, que significa “juego de palma”.

Durante la Edad Media, especialmente entre los siglos XII y XIII, este juego se practicaba golpeando una pelota con la mano.

Con el tiempo, los jugadores comenzaron a utilizar guantes para protegerse las manos. Más adelante aparecieron distintos elementos para facilitar el golpe y, finalmente, las primeras raquetas.

La evolución fue lenta, pero constante.

De golpear una pelota con la mano a jugar con las raquetas que conocemos hoy hubo siglos de cambios.

Y pensar que todo comenzó, literalmente, con la palma de una mano.

2. ¿Por qué decimos “Love” cuando el marcador está en cero?

Para quienes empiezan a jugar o mirar tenis, una de las palabras más curiosas es “love”.

Cuando un jugador tiene cero puntos, el marcador dice “love”. ¿Pero de dónde viene?

La teoría más conocida sostiene que el término proviene del francés “l’œuf”, que significa “huevo”. La relación estaría en la forma ovalada del huevo, similar a la del número cero.

Cuando el tenis y sus antiguas formas de puntuación fueron adoptados y desarrollados en Inglaterra, los ingleses adaptaron la pronunciación de esa palabra francesa a su propio idioma. Con el tiempo, “l’œuf” habría terminado convirtiéndose en “love”.

Así, una palabra que hoy asociamos inmediatamente con el amor en inglés terminó convirtiéndose en una de las expresiones más características del tenis.

Eso sí: el origen exacto de “love” no está completamente demostrado y existen otras teorías. Pero la conexión con “l’œuf” es, sin dudas, la explicación tradicional más conocida.

3. El misterio del “40”

15, 30, 40 y juego. Si alguna vez intentaste explicar el sistema de puntuación del tenis a alguien que nunca lo había visto, seguramente apareció la inevitable pregunta: “¿Y por qué después de 30 viene 40 y no 45?”

No existe una explicación completamente confirmada, pero una de las teorías más conocidas relaciona el sistema de puntuación con la esfera de un reloj.

Según esta teoría, los puntos se asociaban con los cuartos de hora: 15, 30, 45 y 60. El 60 representaría el final del juego. Con el paso del tiempo, el 45 habría terminado transformándose en 40, aunque las razones exactas de ese cambio tampoco están del todo claras.

Pero hay algo todavía más curioso: muchas de las palabras que usamos hoy para contar los puntos tienen raíces francesas y fueron adaptándose al inglés a medida que el tenis se desarrolló en Inglaterra.

Un ejemplo es “deuce”. Cuando ambos jugadores llegan a 40-40, decimos “deuce”. Su origen se relaciona con una antigua expresión francesa vinculada a “à deux”, que significa “a dos” y expresa la idea de que ambos jugadores están iguales.

Al pasar estas expresiones del francés al inglés, la pronunciación fue adaptándose a los sonidos y a la forma de hablar propia del idioma inglés. No se trató necesariamente de que alguien decidiera cambiar una palabra por otra, sino de un proceso natural que ocurre muchas veces cuando una palabra pasa de una lengua a otra.

Algo parecido ocurrió con “love”, que tradicionalmente se relaciona con el francés “l’œuf”, “el huevo”, utilizado como referencia al cero por su forma.

Así, detrás de palabras que hoy nos parecen completamente inglesas, todavía sobreviven pequeñas huellas del origen francés del tenis. Y quizás esa sea otra de las cosas fascinantes de este deporte: hasta la manera en que contamos los puntos conserva parte de su historia.

4. Cuando las pelotas eran blancas

Hoy resulta difícil imaginar un partido de tenis sin esa característica pelota amarilla que vemos prácticamente desde que empezamos a jugar. Pero no siempre fue así.

Durante buena parte de la historia del tenis, las pelotas fueron blancas y también existieron pelotas de otros colores, entre ellas las negras, utilizadas en determinados contextos para mejorar el contraste.

El gran cambio llegó con la expansión de la televisión a color. La pelota tradicional podía resultar difícil de distinguir en la pantalla, especialmente cuando viajaba a gran velocidad. Por eso comenzó a ganar protagonismo el amarillo óptico, un color mucho más visible tanto para los espectadores como para las transmisiones televisivas.

La ITF incorporó oficialmente este color a sus reglamentos en la década de 1970 y, con el tiempo, la pelota amarilla terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del tenis.

Hoy parece algo completamente natural. Pero, en realidad, hasta el color de la pelota tuvo que evolucionar.

5. ¿Por qué en Wimbledon se juega de blanco?

Hay pocas imágenes más clásicas en el tenis que un jugador vestido de blanco sobre el césped de Wimbledon.

Wimbledon es el torneo de tenis más antiguo del mundo y mantiene una de las tradiciones de vestimenta más estrictas del deporte. Pero ¿por qué el blanco?

Para entenderlo hay que viajar hasta los comienzos del tenis sobre césped, a finales del siglo XIX, durante la época victoriana.

En aquella época, la vestimenta tenía una enorme importancia social y las marcas de transpiración eran consideradas poco elegantes. El blanco ayudaba a disimularlas y, poco a poco, se convirtió en una característica habitual de la vestimenta para jugar al tenis.

Con el paso del tiempo, esa costumbre se transformó en tradición. Y Wimbledon decidió conservarla incluso cuando el tenis comenzó a incorporar cada vez más colores en la vestimenta.

De hecho, desde 1963 el torneo establece formalmente que los jugadores deben vestir predominantemente de blanco, una regla que con los años se volvió todavía más estricta.

Lo que alguna vez estuvo relacionado con las costumbres y la elegancia de la época victoriana terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de Wimbledon.

Hoy, cuando un jugador entra vestido de blanco a la pista central, no solamente está siguiendo un código de vestimenta. También está formando parte de una tradición que lleva más de un siglo acompañando al tenis.

Una historia que sigue viva

Conocer estas historias nos recuerda que el tenis no es solamente una suma de golpes, técnicas, tácticas y estrategias. Es también un deporte construido durante siglos.

Las raquetas cambiaron.
Las pelotas cambiaron.
Las superficies evolucionaron.
Las reglas se fueron modificando.
La tecnología transformó la manera de entrenar, competir y mirar los partidos.

Pero hay algo que permanece.

Una pelota.
Una red.
Una cancha.
Un rival.
Y el desafío constante de intentar superarnos.

La próxima vez que escuches un “love”, veas un 40 en el marcador, llegues a un “deuce”, tomes una pelota amarilla o entres a una cancha con tu raqueta en la mano, quizás puedas mirarlo de otra manera.

Porque no estás simplemente jugando un partido. Estás formando parte de una tradición que lleva cientos de años viva.

Y quizás esa sea una de las cosas más fascinantes del tenis: que mientras nosotros seguimos jugando, su historia continúa escribiéndose.

No te pierdas la próxima

Notas, reviews e historias del circuito, a tu mail.

Hacete socio

Tu número de socio y el carnet digital, gratis.

Quiero mi número

Seguí leyendo